Sabemos que la protección proporcionada por los recubrimientos galvanizados frente a la intemperie es aproximadamente proporcional al espesor de los mismos, por lo que, en las construcciones atornilladas, es normal que sea en las superficies exteriores de los tornillos y tuercas en donde aparezcan los primeros síntomas de oxidación del acero.

Para igualar la duración de la protección de los tornillos y tuercas con la de los elementos estructurales galvanizados a los que van unidos, puede aplicarse sobre la tornillería ya montada una capa de pintura rica en zinc. Esta protección adicional no es necesaria en la zona crítica de las uniones atornilladas, que es la superficie interior de contacto entre la tuerca y el tornillo, porque esta zona no está expuesta
a la acción de la intemperie y enseguida queda sellada por los primeros productos de oxidación del zinc. No debe preocuparse, por tanto, por la duración de la protección y por la integridad estructural de estas zonas críticas de las uniones.

Habida cuenta del mayor grosor y resistencia que tienen los tornillos y tuercas con relación al material estructural que unen, el que sea en ellos en donde puedan aparecer los primeros síntomas de oxidación no constituye un riesgo para la integridad estructural de la construcción. El principal inconveniente es de orden estético, porque las manchas de óxido que se inician en los tornillos y tuercas pueden extenderse por efecto de la humedad o de la lluvia y afear otras partes de la construcción.
¡Cuidado con las imitaciones!
 
No toda la tornillería que se comercializa como galvanizada en caliente lo es realmente. Existen tornillos con otros recubrimientos de zinc que están diseñados para otras aplicaciones, que normalmente tienen unas características y un espesor de recubrimiento mucho menor, y que algunas veces se comercializan como si fueran galvanizados en caliente. Para ensamblar materiales galvanizados en caliente deben utilizarse tornillos igualmente galvanizados en caliente, que lleven una protección lo más parecida a la de los elementos que unen.

En la siguiente tabla se muestran los espesores típicos de los recubrimientos de zinc que lleva la tornillería comercial:

Tipo de recubrimiento Espesor (micrometros)
Electrozincado Entre 5 y 10
Sherardizado Entre 5 y 25
Galvanizado en caliente Alrededor de 50
       
La soldadura y la galvanización
Siempre que sea posible es preferible realizar todas las operaciones de corte y de soldadura antes de la galvanización. La razón es que tanto la temperatura del arco eléctrico como la del soplete de corte son superiores a las temperaturas de fusión (419°C) y de vaporización del zinc (907°C), por lo que estas operaciones destruyen las zonas del recubrimiento adyacentes a los cordones de soldadura y a los bordes cortados, siendo necesario restaurar posteriormente estas zonas.
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